Tiempo de Cambio

No puedo amar lo que no conozco

Quizás en esa frase se oculte la respuesta a nuestras relaciones superficiales, o esos vínculos vacíos y temporales que en plena compañía nos hacen sentir en profunda soledad. Será tal vez que nos relacionamos con los demás como nos relacionamos con nosotros mismos? Que buscamos encuentros “livianos” porque profundizar significaría alguna clase de compromiso? Y esto asusta, verdad? Nos hace creer que será el fin de nuestra “supuesta” libertad; claro que “supuesta” porque en realidad vivimos presos de nosotros mismos, atados al temor de reconocernos vulnerables, imperfectos, sensibles… y qué pasaría si nos mostrarnos de esa manera, o el otro nos descubre..? Nos dejaría de aceptar quizás? Es posible, porque somos nosotros mismos quienes no nos aceptamos.
Nos debemos una relación auténtica y generosa primero con nosotros mismos, para ello es necesario conocernos, saber que nos duele, cuando, como… conocer que nos da alegría, con quién o quienes se potencia… saber cuando estamos en un lugar con el cuerpo pero nuestro alma habita en otro lado… cuando aquello que antes era fiesta hoy es aburrimiento… reconocer lo que hoy nos detiene o, por el contrario, nos motiva y nos impulsa…
Para amarnos necesitamos conocernos primero, luego aceptarnos y en tal caso, transformar lo que ya no nos hace felices. -P.Escot 🦋
“La puerta de la felicidad se abre hacia adentro, hay que retirarse un poco para abrirla, si uno la empuja, la cierra cada vez mas” Soren Kierkegaard

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